Promoviendo el compromiso y la motivación en sus empleados.
21 de diciembre 2011 Por Coach de Negocios E-Myth



Lorena, al igual que muchos propietarios de negocios pequeños que servimos, estaba pasando por un momento muy duro.

Estaba sufriendo de dolores de crecimiento en sus prácticas contables. Cuando empezó, ella dio por sentado que cualquier persona que contratase sería un profesional inteligente, que entendía el negocio contable. Ella pensó que mientras ella pagase bien a la gente, todo estaría bien. Después de todo, lo que los empleados quieren es un lugar para ganarse la vida, ¿no es cierto?

Bueno, no exactamente…

 


Lorena, en cambio ahora tuvo que dedicarle tiempo a destrabar instrucciones malentendidas, confusión en rendición de cuentas, tardanzas, vestimenta inapropiada, y hasta chismes en la sala de descanso. Presentaba rotación de personal frecuente y hasta un caso de ¡malversación de fondos! Nunca se imaginó que tendría que hacer frente a este tipo de problemas y menos aún sentirse no preparada y abrumada por ello.

Para Lorena, todo se veía como un problema del personal, no suyo.

O mejor dicho, así le parecía a Lorena en su rol de Técnico.

"¡Es más fácil entonces que lo haga yo misma!" dijo en una de nuestras sesiones. "¡Es tan difícil encontrar gente buena!"
"Yo sé que se siente   como si eso fuera verdad, Lorena, "dije," Pero cambiar al personal, no va a resolver el verdadero problema. Tu debes de hacerlo. Y no hablo de hacer el trabajo tu misma. "


Comunicar las expectativas

Al atender a los clientes, una empresa debe evaluar las necesidades, establecer las expectativas y satisfacer las necesidades de manera que cumpla con las expectativas establecidas. Cuanto más claras las expectativas, menos probable es que surjan problemas.

Las mejores empresas continuamente nos esforzamos por superar las expectativas - lo que se traduce en lealtad del cliente. Al comienzo, muy pocos de los nuevos propietarios de negocios le dedican el suficiente tiempo a definir que es lo que su negocio ofrece.    Aún muchos menos desarrollan una estrategia efectiva para la comunicación de esas expectativas.   Como resultado, terminan tomando todas las propuestas que se presenten, haciendo promesas que no puede cumplir, decepcionan a sus clientes, y cada vez se hallan más distraídos en la consecución de sus sueños.    

Si no podemos expresar la Gran idea ante nuestros clientes ideales, ¿cómo podemos esperar inspirar a nuestros empleados con el espíritu de esa idea? ¿Cómo podemos hacer responsables a nuestros empleados de cumplir con expectativas vagas o ausentes?

"Supuse que mis empleados podrían autogestionarse si les decía qué hacer. Pero la creación de un negocio extraordinario requirió mucho más de lo que podía imaginar. Iniciar mi propio negocio era un asunto totalmente nuevo para mí. Requirió que desarrollara las reglas del juego por mi misma para luego comunicarlas al resto del equipo. Y si mis empleados iban a jugar mi juego, tendrían que comprometerse a las reglas desde el principio. "  

Lorena había encontrado a su Gerente interior, y estaba asumiendo la responsabilidad de la creación y mantenimiento de la cultura de su empresa.

En E-Myth, lo llamamos "la creación de un juego que todos quieran jugar." Nunca se puede dar por sentado que sus empleados conocen el juego o la forma de jugarlo, o incluso ¡que estén dispuestos o quieran jugarlo!

Independientemente de lo que se le pague a sus empleados, nunca obtendrá un retorno total de su inversión a menos que haya creado una cultura que inspire a su gente a dar lo mejor de sí, y que les apoye a descubrir cómo hacerlo.


Y esto es lo que puede esperar de mí ...

Lorena tuvo que crear un juego que todos quisieran jugar. Aclaró su visión del negocio y creó estructuras que la reforzarían ante su gente. Sus esfuerzos condujeron a nuevas actitudes en la forma como reclutó, capacitó y gerenció el recurso humano. Colaborando con su gente, creó acuerdos de posición para todos en su compañía, de modo de que todos pudieran visulizar claramente sus funciones y responsabilidades. Comenzó a establecer y administrar normas de manera consistente, y ella y su equipo documentaron los sistemas para saber qué hacer y cómo hacerlo.  

Pero todo eso no era suficiente. Además de proporcionar a sus empleados con el "qué" y el "cómo", tenían que entender el "por qué", de manera de poder alcanzar un compromiso personal de ser y de hacerlo lo mejor posible.

"A medida que aclaraba lo que tenía que hacerse y cómo tenía que hacerse para hacerlo de la mejor manera posible, me empecé a preguntar "¿Y qué?" ¿Qué provecho sacará, de todo esto? ¿Por qué querían trabajar para mí haciendolo a mi manera? ¿Cómo podía mi manera llegar a ser su manera? Mi negocio tenía que llegar a ser más que un trabajo y un salario. "

Lorena descubrió con el tiempo que, en el fondo, cada empleado necesita ser escuchado, apoyado, desafiado, comprometido y tener la oportunidad de desarrollo personal y crecimiento profesional. Los empleados necesitan creer en sí mismos y entender el alcance de la contribución que hacen para que el negocio produzca excelentes resultados.


Bueno, ¿y qué esperabas?


Las personas que trabajan para su negocio esperan obtener las herramientas, la capacitación y el apoyo que necesitan para hacer su trabajo; pero más aún, necesitan que su negocio sea un lugar donde pueden encontrar un propósito y significado a lo que hacen. Ellos   quieren   ser parte de un entorno en el que pueden ser - y hacer - su mejor esfuerzo para sacar el máximo provecho de la vida, su vida. Necesitan en primera instancia que USTED haga este compromiso, para que entonces ellos puedan seguirle.

Haga todo lo posible para establecer las expectativas correctas acerca de usted, sus clientes y su gente, desde el principio. Pero también recuerde que nunca es demasiado tarde para reinventar su juego. Lorena ha cambiado todo acerca de cómo se auto-gestiona y se lleva a cabo la gestión de su negocio. Ahora, continuamente monitorea cómo todo el mundo, incluida ella misma, están inspirados por el juego, saben por qué vale la pena jugarlo, y asumen la responsabilidad de seguir las reglas. No porque tienen que hacerlo, sino porque ¡quieren hacerlo!